El lado Claro del Teatro

Teatro, Dramaturgia, Harold, Zúñiga, Zúnhigan.

Nuevas dramaturgias -(Harold Zúnhigan)-

Harold Zúñigan


También conocido como Zúnhigan.

Joven creador de textos dramaticos de origen Colombiano y radicado en la ciudad de Valencia, España.
inició sus estudios teatrales como actor pero pronto se volcó a la escritura dramatica.

Cuenta con algunos textos escritos y tan solo con uno representado, el cual dirigió él mismo.
También colabora para otras compañias valencianas de teatro.
Trabaja actualmente para Arden producciones, una de las compañias valencianas más importantes del panorama español.

Algunos textos de este joven, se encuentran ya traducidos al inglés y valenciano. Entre los más relevantes se encuentran; El Amor Ensueño, Metus- el canto de los grillos, La difunta Esposa y El Horror de la Señorita Cruz.


Pequeño fragmento de la obra: MEtus, el canto de los grillos.

El recuerdo de lo que está por venir.
Tan ligero como una hoja caída de un enorme árbol que es arrastrada por el frío aire.
Posándose levemente sobre los cabellos de ella…
El recuerdo de lo que ha pasado muta en el recuerdo de lo que está por venir sin llegar.
El aroma del frío trae consigo su aroma se percibe en el ambiente, lo noto.
Su agraciado perfume se topa conmigo, inunda mis narices de un descompuesto amor.
Mi cerebro es terco y no capta -Nuestro digo-… es falso, efímero y como casi todo, cuesta respirarlo.
Sin embargo e irónicamente o por simple maravilla se oculta.
No se ve, imperceptible a los ojos pero latente al olfato, yo lo palpo con las cansadas manos de mi pesado y estropeado cuerpo. La siento, está aquí, no va a venir… ha llegado.
Solo aquel que camina no por las tinieblas sino sobre las tinieblas e incita sus sentidos a jugar resignadamente con la oscuridad, deja de ser un títere de los sentidos que esmeradamente heredamos por nacer y velan la realidad.
Solo ese que es capaz de vagar sin pies por el mundo y convive con la delgada línea que separa la cordura de la realidad. Aquel que escucha con el corazón y no escucha con sus oídos los sonidos del dolor de estar impotente a lo que es más potente que cualquiera en este absurdo estado.
Solo aquel que mira de frente y sin temor, solo ese que toca sin ver, solo él o ella…
No podrá cuestionarse la veracidad de sí mismo porque simplemente no sabe si está o no aquí… Solo esa persona puede decirle hola al miedo, porque escucha en el más insignificante insecto su canto, la premonición de unos ojos que ven con pureza lo que otros jamás podrán ver.