El lado Claro del Teatro

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entrevista a JON FOSSE

OSLO.- Hace dos semanas, Noruega llenaba sus paladares con el exquisito néctar de las nueve musas. Alrededor de la plaza Spikersuppa, en una esquina podía escucharse un fragmento de La Traviata, y dos cuadras más adelante, un espléndido cover de jazz. A los cien metros, la estatua de Henrik Ibsen, envuelta en cintas rojas, blancas y azules, le hacía un guiño a un dramaturgo sucesor que, discreto, se deslizaba por el teatro Nacional. Gordito, con la nariz colorada y terriblemente tímido, a Jon Fosse no le quedaba otra que escurrirse por los pasillos de esa belleza arquitectónica para recibir un premio soñado y para hacerse cargo de ser el referente teatral contemporáneo más fuerte de Noruega.

El autor de El nombre , La noche canta sus canciones , El hijo y tantas otras obras de la nueva dramaturgia europea, recibió el Premio Internacional Ibsen 2010, el mismo que el año pasado le dieron a la directora francesa Ariane Mnouchkine y el año anterior a Peter Brook. Pero no sólo es un premio que envuelve de prestigio, sino que es una caricia a la tranquilidad económica: otorga nada menos que 300.000 euros.

Fosse viajó desde la bellísima ciudad de Bergen, donde reside, y estuvo toda esa mañana deambulando por el teatro para recibir a las autoridades y a la prensa. Pasado el mediodía, a media tarde, durante la sencillísima ceremonia, subió al escenario, recibió un ramo de flores, un enorme diploma y ubicó el premio bajo su axila. Aunque tenía el micrófono inalámbrico puesto, quiso escapar sin hablar. Lo detuvieron y no le quedó otra que agradecer y justificar sus pocas palabras porque había bebido un poco de más en el almuerzo. Era una excusa graciosa. A Fosse le ganan siempre la timidez y la humildad, pero el humor lo rescata de ese color rojizo que suelen tomar sus mejillas.

El comité del Festival Ibsen comunicó que ese gran premio era para Fosse por “su autoría dramática única, que abre puertas escénicas a los mudos misterios que persiguen los seres humanos desde el nacimiento hasta su muerte”.

Hoy en día, Jon Fosse es uno de los principales nombres de la dramaturgia moderna europea. Y para los noruegos es su principal embajador cultural, ya que su sensibilidad abraza los cinco continentes desde 1994. Con orgullo, sus compatriotas contabilizan unas 900 producciones de sus obras en todo el mundo (pero, sin duda, debe de haber más). Sólo tiene 50 años y se siente un marginal en el mundo artístico. No suele ir al teatro y se adentró en el mundo de la dramaturgia sólo por pedido. Ya en sus primeras obras, Jon Fosse demostró que pronto su estilo comenzaría a hacerse visible. Lo caracterizan sus diálogos poéticos, sus repeticiones y la ausencia de esos conflictos incisivos que conforman el núcleo del drama occidental.

En la hermosa terraza del teatro Nacional (ver aparte) recibió a LA NACION, único medio de América latina, para hablar brevemente de su carrera y este momento de homenajes y reconocimientos. “Estoy sorprendido por la decisión de este jurado, integrado también por alguien a quien admiro mucho y que es muy respetado: Patrice Chéreau. Estoy muy agradecido por que me hayan elegido”, afirma en referencia al premio.

-Con Patrice Chéreau trabajó muy directamente en el montaje de Yo soy el viento . ¿Suele trabajar al lado de algunos directores en los montajes de sus obras?

-No, en absoluto. El director seguramente ve al autor como una carga. En el caso de Chéreau, es distinto. Intercambiamos e-mails con frecuencia. Me hacía preguntas y se las respondía lo mejor posible. Pero nunca voy a ensayos ni nada por el estilo.

– Y cuando sale de ver sus obras, ¿suele opinar sobre el montaje?

-Tengo una política que consiste en no hacer declaraciones oficiales sobre las puestas que he visto de mis obras. Es muy difícil que vean mi opinión en los diarios sobre alguna obra. Los dejo a todos contentos. Mucho menos podría hacer un comentario al salir de un estreno. Los artistas salen con cierta felicidad, aunque sepan que lo que hicieron no es de lo mejor. Bueno, pasalo lindo. ¿Por qué tengo que arruinarte la noche?

-¿No le da un poco de miedo o curiosidad cuando otorga el permiso para que representen sus obras en el exterior?

-Me entusiasma mucho saber de la existencia de alguna producción en otro país. Y cuanto más lejano sea, más me gusta. He viajado 24 horas para ver alguna de mis producciones. Mi responsabilidad se limita a la adaptación. Confío en la publicación original, pero no puedo hacer un estricto control de las traducciones. Es casi imposible. Sé lo que son las traducciones y que las puestas varían, pero mi parte está hecha en el texto. Bueno, claro que he visto algunas producciones malísimas y otras muy buenas. Pero me interesa cómo trabajan los directores con mis textos. Cuanto más fuertes son las voces de los directores, y cuanto menos buscan imponer mi presencia, más puros aparecen mis textos. Es extraño. Uno de los peligros es imponer la voz del autor.

-Pero usted siempre manifiesta una gran preocupación, un interés especial por el lenguaje teatral…

-Mi ambición es que la esencia de la escritura sea clara y que refleje de un modo fiel lo local y lo universal a la vez. Pero también trato de desaparecer, aunque se advierta claramente mi presencia, la del autor. No soy muy consciente de lo que escribo cuando lo estoy haciendo. Prefiero ignorar sobre lo que escribo y sólo intento escribir lo más preciso que puedo. Claro que estoy diciendo algo, y sé que el texto dice algo sobre mí.

-¿Por qué dejó la novela para dedicarse a la dramaturgia?

-Empecé a pensar que la perspectiva de mi escritura era muy distante en las novelas. En ese sentido, es más fácil escribir teatro, porque estás en todos lados y en ninguno a la vez. Estás más cerca de vos mismo y conectado.

-¿Cuál es su relación con el teatro de Ibsen y qué siente cuando lo comparan con él?

-Es una pregunta interesante. Eso es injusto con Ibsen y conmigo. El era un dramaturgo inmenso. No podemos comparar a Pinter con Ibsen, ni a él con Shakespeare. No está bien comparar a un dramaturgo tan enorme como Ibsen conmigo.

-Escuché por ahí que siempre escribe acompañado…

-Sí. Para mí es un placer enorme el trabajo creativo, en Bergen, con esos paisajes y con la compañía de mi perrito. Es el tercero que tengo. Quise ponerle Beckett, pero es tan chiquito que no corresponde que lo llame así… Tampoco lo podía llamar Ibsen. Así que decidí llamarlo Eckhard.

-¿Cómo lleva una vida normal alguien a quien todo el mundo todo el tiempo lo llama genio? ¿Le afecta el ego?

-No; para ser sincero, trato de vivir mi vida del modo más distante a eso. Hay algunas ocasiones sociales muy raras. Pero sigo con mi pequeña y normal vida.

-Encontró un atractivo especial en revisar tragedias griegas…

-He reescrito versiones de Edipo rey, Edipo en Colona e Ifigenia . Sólo trato de escuchar esas voces tan antiguas. Son tan fuertes. No es difícil, en ese sentido, ajustar las voces y hacerlas hablar a mi modo.

-En sus obras, aquello que sus personajes no dicen es casi tan importante, o más, que aquello que dicen. Esos silencios hablan en usted a la hora de pensarlos.

-Creo que en mi escritura, e incluso en un sentido más amplio, no es tan importante lo que se dice, y lo que se dice no está precisamente ni en las palabras ni en los bordes. Lo que está en el lado invisible es lo importante porque en lo invisible está lo dicho. Para escribir una buena obra, tenés que escribir pensando en esas fuerzas que no se ven. En una buena producción lo invisible se hace casi visible. Esa es la esencia del teatro.

¿Qué piensa de las nuevas tendencias teatrales en el mundo?

-Cada país es diferente. En Alemania, por ejemplo, hay algunas formas nuevas, pero corresponden a formas de transición. No hay grandes tendencias mundiales.

-¿Hay un regreso al teatro de texto?

-Puede ser. En los años 80, uno trataba de hacer teatro de acuerdo con un modo determinado, pensando en los artistas. Pero cuando ya pasaron 15 o 20 años, uno se aburre porque ya vio esas performances muchas veces. Puede ser que estemos yendo de regreso a las obras de texto.

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Teatro en Toscana.

Teatro en Toscana.

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Normalmente cuando voy al teatro, encuentro pocas necesidades de hablar del espectáculo y compartirlas… Pero en esta ocasión, me he delegado la tarea de comentar un suceso que a mis ojos fue maravilloso.
Y al formar parte del equipo de Theatretk, os escribo desde su blog.
Os contaré lo que me pasó este verano en Toscana, para ser más exacto en el valle del Orcia, muy cerca de Pienza… En un pueblo perdido entre las lomas que cohabitan con el valle y donde se esconde un secreto precioso.
Y es que en Monticchiello, existe una compañía llamada; Teatro Povero di Monticchiello. Compañía que conforma todo el pueblo… ¡Sí!… ¡Todo!
De hecho, su lema es:
Autodramma ideato, scritto e realizzato dalla gente di Monticchiello.

Entonces recordé que…
Alguna vez escuché de un lugar en el que los habitantes respiran teatro. Algo impensable en estos días de crisis económica y artística. Utopia tal vez.
El caso es que escuché de un lugar de ensueño para todo aquel que ama el arte dramático. ¿Un pueblo entero?, esta idea rondaba mi cabeza constantemente y me excitaba poder ser testigo de aquello que parecía tan lejano…

Y ahora estaba ahí. Siento el deber teatral de contaros lo que mis ojos vieron sin entrar en detalles que cualquier amigo de la envidia fastidiaría por el hecho de no pertenecer a la creación de tan lindo evento.

Aquello era maravilloso, un pueblo de pequeñas dimensiones que albergaba en su plaza principal un improvisado teatro desmontable. Completamente de madera y con rastros de escenografía aún por el lugar, encontré focos pegados de manera casi precaria en las fachadas de las casas aledañas y un andamio para albergar tan solo tres focos.
Tenía que abrirme paso entre las sillas que permanecían en desorden. Imaginé que estarían igual que la noche anterior en que se fue el público a su casa después de haber llenado la plaza para ver la obra.
Era como si un teatro hubiese caído del cielo y lo regalase a Monticchiello.
Ahí, en mitad de la plaza al aire libre, a merced del tiempo.

Como todo aquello era tan inverosímil, pensé que debía conocer mejor el pueblo así que
con el pueblo casi desierto, exploré cada rincón.
Lugar idílico desde el que se tiene pleno control del valle del orcia, esperando el momento de ver lo que ofrecían los vecinos del pueblo que habían preparado seguramente con mucho sacrificio durante el año.

Cuando llegó el momento de sentarse a esperar el inicio de la función, la gente que había llegado desde todas partes de Italia para ver el espectáculo tomó asiento (Numeradas) y como parte de un ritual desconectaron sus móviles y nadie habló.
No había una voz recomendando apagar teléfonos, no existía grabación de bienvenida… La bienvenida te la daba el ambiente del lugar al cruzar el arco que separa la carretera del pueblo. El silencio era sepulcral.
Realmente estas personas concebían todo aquello como un ejercicio de civismo teatral.

Una vez comenzada la función… He de confesar que esperaba actores nerviosos, actores cometiendo errores uno tras otro, bailando en el escenario como hojas de papel que son llevadas de un sitio a otro siguiendo los antojos del aire. Fallos técnicos, entradas equivocadas… En fin, pensaba y esperaba ver algo de teatro de novatos, con actores novatos hecho por gente principiante, iluminado por gente del pueblo… Amateur, podría decirse que era lo que esperaba.
No obstante y como bofetada en la cara recibí el placer de ver la pureza de un teatro hecho por gente que ama el teatro. No eran artistas de moda ni mucho menos de esos que solo buscan lucro… Eran personas disfrutando de su oficio, divirtiéndose.

Más de veinte personas en escena dentro de lo que cabe, bien repartidas y sin lograr cúmulos de actores en ella, no se notaba que hubieran tantos en escena… Fue especial.
Con tan solo seis focos, algunas sillas y una tela que hacía de pantalla en ocasiones. Teníamos todo el despliegue de la historia… Y creedme… Era suficiente para entrar y formar parte de ella.
La limpieza de los movimientos y la falta de estereotipos, hacían brillar mis ojos.
Quizás la oscuridad de la noche, las estrellas, el pueblo… No sé con exactitud que fue lo que detonó ese imán que atrajo todo mi ser y me cautivó hasta el último instante.
Tal vez que todos tenían su aporte, tal vez un dialogo bien hecho, tal vez unos actores muchísimo más profesionales de lo que esperaba o simplemente era porque lo hacían con amor… Porque amaban y creían en lo que estaban haciendo.
A lo mejor tenga que vivir mucho más para entenderlo, pero me gustaría saberlo porque estoy seguro de que quien lo haga podrá hechizar al público tal como ellos lo hicieron conmigo.

Al final tuve que entrar en una vieja Tratoria y tomarme un par de copas de vino para asimilar y digerir la belleza recién vista. Comencé a indagar todo lo que conozco de teatro que ya os puedo decir que es poco… pero os aseguro que cambio muchas cosas en mí, modificó la manera en que veía mi arte.
Todo esto gracias a la gente de Monticchiello y su espectáculo ARGELIDE, tan bien hecho y conmovedor.

El camino del teatro está tan ramificado y tiene tantas vertientes que al final terminas encontrándote con infinidades de espectáculos que derrochan en escena la convergencia de varias disciplinas artísticas. Normalmente las grandes compañías de teatro europeo suelen desplegar increíbles escenografías nacidas del ingenio de alguno, a veces con pocos elementos en escena también podemos disfrutar de ambientes etéreos que aparecen de la nada y nos trasportan a mundos inimaginables.
Pero lo que ocurre en Monticchiello, es un sueño… Es más que ver un teatro pobre.
De corazón le recomiendo a quien le guste ver teatro… que se de una vuelta por la Toscana Italiana, que a parte del buen vino… También hay buenos artistas.

TEATRO POVERO DI MONTICCHIELLO, una razón para ir a visitar la Toscana.

http://www.teatropovero.it/index.html

Harold Zúñigan

Someone is going to come!!

Someone is going to come.
Uno de los textos más reconocidos en el mundo entero del autor noruego Jon Fosse, llega a Valencia por primera vez de la mano de Theatretk. La joven y porque no, osada compañia.
Que pondrá en escena “Alguien va a venir”.
La sorpresa llega a penas unos días atrás cuando Fosse cede a Zúñigan los derechos de representación. tras esto dice Harold:


“Es un honor tener la oportunidad de llevar a escena la obra Fosse, le admiro profundamente y la poesía de sus textos es maravillosa. en alguien va a venir es un texto lleno de la escencia de los sentimientos y emociones que junto con el juego fonético en el drama, se confunden el absurdo y la realidad de manera formidable. Trabajar este tipo de textos donde la incomunicación es la base de la comunicación, hace de este proyecto un reto, pero un reto hermoso y poetico”

HArold Zúñigan

De momento pocas cosas están claras. Pero os podemos adelantar que se están intesificando los trabajos para tener muy pronto y como novedad, la obra de Fosse en escena.

En el equipo de trabajo estarán básicamente los mismos que estuvieron detrás del exito de MEtus; JAvier Petit estará una vez más al mando del espacio sonoro, esther Cadierno en la producción y fotografía, Racso creativos detrás del diseño grafico. entre otros.

También se prevee un reparto de categoria, como es habitual en theatretk siempre queremos ofreceros lo mejor y lo ideal.
En esta ocasión tenemos como parte del elenco a Nacho Lopez Murria y a Lucía Saez, a la espera de cerrar el último personaje. Aunque seguro que estará a la altura.

Así pues y luego de un largo proceso de charlas con el mismísimo señor Fosse, La obra será presentada bajo la dirección de Harold Zúñigan.
Se espera que para el año proximo la ciudad de Valencia pueda disfrutar de uno de los autores contemporaneos más laureados de esta última decada.

Pronto os daremos más información acerca de las fechas exactas y demás acontecimientos relacionados.

Nuevas dramaturgias -(Harold Zúnhigan)-

Harold Zúñigan


También conocido como Zúnhigan.

Joven creador de textos dramaticos de origen Colombiano y radicado en la ciudad de Valencia, España.
inició sus estudios teatrales como actor pero pronto se volcó a la escritura dramatica.

Cuenta con algunos textos escritos y tan solo con uno representado, el cual dirigió él mismo.
También colabora para otras compañias valencianas de teatro.
Trabaja actualmente para Arden producciones, una de las compañias valencianas más importantes del panorama español.

Algunos textos de este joven, se encuentran ya traducidos al inglés y valenciano. Entre los más relevantes se encuentran; El Amor Ensueño, Metus- el canto de los grillos, La difunta Esposa y El Horror de la Señorita Cruz.


Pequeño fragmento de la obra: MEtus, el canto de los grillos.

El recuerdo de lo que está por venir.
Tan ligero como una hoja caída de un enorme árbol que es arrastrada por el frío aire.
Posándose levemente sobre los cabellos de ella…
El recuerdo de lo que ha pasado muta en el recuerdo de lo que está por venir sin llegar.
El aroma del frío trae consigo su aroma se percibe en el ambiente, lo noto.
Su agraciado perfume se topa conmigo, inunda mis narices de un descompuesto amor.
Mi cerebro es terco y no capta -Nuestro digo-… es falso, efímero y como casi todo, cuesta respirarlo.
Sin embargo e irónicamente o por simple maravilla se oculta.
No se ve, imperceptible a los ojos pero latente al olfato, yo lo palpo con las cansadas manos de mi pesado y estropeado cuerpo. La siento, está aquí, no va a venir… ha llegado.
Solo aquel que camina no por las tinieblas sino sobre las tinieblas e incita sus sentidos a jugar resignadamente con la oscuridad, deja de ser un títere de los sentidos que esmeradamente heredamos por nacer y velan la realidad.
Solo ese que es capaz de vagar sin pies por el mundo y convive con la delgada línea que separa la cordura de la realidad. Aquel que escucha con el corazón y no escucha con sus oídos los sonidos del dolor de estar impotente a lo que es más potente que cualquiera en este absurdo estado.
Solo aquel que mira de frente y sin temor, solo ese que toca sin ver, solo él o ella…
No podrá cuestionarse la veracidad de sí mismo porque simplemente no sabe si está o no aquí… Solo esa persona puede decirle hola al miedo, porque escucha en el más insignificante insecto su canto, la premonición de unos ojos que ven con pureza lo que otros jamás podrán ver.

THEATRETK prepara nuevo montaje.

Después de más de cuatro meses de preparación, la compañia TheatretK da paso al momento más mágico que se presenta en el teatro; Los ensayos.

puerta cerrada el elenco.
Iniciando así, los ensayos en la nueva sala Ruzafa de Valencia. Ahí comenzarán el proceso creativo que tendrá    como    final    el     montaje    teatral    de     Metus,  el  canto  de  los  grillos.                

Una obra que promete transmitir mucho en escena.  Esta obra conjugado con efectos de escenografía  y sonido traerá consigo una obra más que mágica.

Harold Zúñigan, el director, no ha querido revelar mucho acerca del montaje. Sin embargo afirma:

El texto de esta obra es tan especial como lo que se podrá ver o no en escena, no porque hayan efectos que sorprendan al público, sino porque el público hará parte de un sentimiento que se irá transmitiendo momento a momento.
Si bien es cierto que el titulo deja entre ver que hablamos del miedo (Metus en latin significa Espanto), no quiere decir  que sea una obra que se limite a mostrar eso… Se trata de retratar las emociones humanas en un estado de mucho nervio, de hacer percibir entre el público esa desagradable sensación de no saber que ocurre en nuestro entorno, no ver, lo desconocido, la capacidad de la naturaleza para mostrarnos a la cara lo que puede o no ocurrir sin que nos demos cuenta… En fin. Creo que es una bonita oportunidad para hablar de nosotros mismos y de vernos una vez más en escena
. pero sobre todo, de sentir”

La obra de Harold, como dice él mismo; es especial. Porque se estrena como director teatral con un reparto increible. Reparto compuesto por actores de alto nivel como; Juan Carlos Garés, Miquel Viñoles y Raquel Ortells.
Para MArzo del año proximo se estrenará en Valencia una producción que se ha hecho “Con las uñas” Como manifiestan los componentes de este proyecto. Cartel de Metus

Eugenio Barba un Genio!

 

 

Espectaculo Teatral

Espectaculo Teatral

 

“LA DIVERSIDAD NO ES UNA AMENAZA”
Eugenio Barba / Director teatral del Odin Teatret (Dinamarca)

Entrevista: José Luis Corretjé

Si te gusta el teatro y alguna vez has echado una ojeada a alguna de las bibliografías de los grandes teóricos teatrales seguro que este nombre te suena. Eugenio Barba (Brindisi, Italia, 1936), es director, desde hace 43 años, del Odin Teatret de Dinamarca. Esta compañía, una de las más premiadas y reconocidas de la escena europea, se ha convertido en escuela de actores, directores y dramaturgos. Barba, seguidor del mítico Grotowsky (padre del teatro pobre y de la antropología teatral) funda en 1979 de la Escuela Internacional de Antropología Teatral. Desde entonces no ha parado de dar conferencias y cursos por todo el mundo, actividad que compagina con la dirección de los montajes de la Odin. Con el que se presenta en el Auditorio Municipal de Rivas es con ‘Itsi Bitsi’, de Iben Nagel Rasmussen, que se convierte en un estreno nacional. Se trata de un montaje bellísimo, en el que tres actores viajan de la mano de Barba por la música, la poesía y la política.

Eugenio Barba se ha distinguido en su larga trayectoria profesional por estar siempre en pie de rebelión contra la cultura dominante. Crítico implacable e inquieto, se queja a menudo de que faltan directores de escena preparados para sacarle el partido que se merecen a los actores y actrices de hoy.

P. ¿Existe la creación teatral sin investigación?

R. Creo que esos dos términos son equivalentes. Sólo que los resultados de la investigación/creación son percibidos según perspectivas distintas. Pero, una puesta en escena de Brook o Ricardo Bartís equivale, a nivel de creación/invención, a un espectáculo de la Raffaello Sanzio o Yuyachkani, que según las categorías artísticas son considerados de vanguardia.

P. ¿Y hay investigación sin improvisación?

R. Improvisar es un reflejo genético de todo organismo viviente. Aún cuando repetimos acciones que consideramos mecánicas – comer tallarines o manejar un coche – hay decenas de variaciones que constituyen una verdadera improvisación. En teatro, ese término comprende tres situaciones muy diferentes: crear materiales que no existían; utilizar variaciones sobre un determinado tema (era el tipo de improvisación que utilizaban los actores desde el tiempo de la comedia dell’arte hasta Stanislavski); y la micro-diversificación que cada actor ejecuta cada noche repitiendo una establecida estructura de acciones físicas y vocales, que sin embargo, se adaptan a las condiciones somáticas y psíquicas del momento, a sus colegas, a los espectadores. Es evidente que si en el público hay un crítico importante o un artista famoso, las reacciones del actor serán alteradas, es decir modificadas.

P. Por qué, entonces, hay en los estrenos de las grandes compañías teatrales tanta abundancia de adaptación de textos, siguiendo patrones convencionales?

R. Todos los espectáculos siguen una convención, aún los de vanguardia. La convención de estos últimos consiste en intentar romper con las maneras preestablecidas de pensar y de comportarse de los actores de otras formas espectaculares. La historia del teatro muestra que existen dos tendencias: una de espectáculos que se hacen para el texto, y una con el texto. Para el texto presupone la exploración de los núcleos de verdad y experiencia (o entretenimiento) que el texto escogido parece contener, intentando inyectarlos en la sensibilidad de actores y espectadores contemporáneos. Con el texto presupone un espectáculo donde diálogos y peripecias narrativas son uno de los elementos – juntos a la dramaturgia del actor, la música, iluminación, utilización del espacio, escenografía, etc. – que constituyen la totalidad orgánica de la representación.

P. La compañía que dirige, si contabilizamos los últimos estrenos, no produce ni siquiera un espectáculo al año. ¿Cómo se encaja esta práctica en un mundo artístico como el actual que exige nuevas producciones para alimentar la sed insaciable de novedad del público y de la industria del show business?

R. La mayoría de los teatros se han especializado en producir sólo espectáculos. El Odin Teatret, como laboratorio, tiene actores que no sólo hacen espectáculos, sino que también son pedagogos, directores, inventores de proyectos culturales, coordinadores de festival, redactores de revistas, directores de vídeo y cine. No son geniales, fueron sólo entrenados desde el primer día para considerar la profesión teatral como una multiplicidad de canales artísticos y organizativos, y han tenido la posibilidad de madurar en esas diferentes tareas.

P. ¿Qué importancia tienen en su carrera las experiencias de ‘trueque’ con diversos colectivos sociales y comunidades?

R. Es una manera de utilizar el teatro fuera de los límites en el cual se mueve el teatro en nuestra sociedad, donde el espectador disfruta de un espectáculo comprando un boleto y viviendo una experiencia. El trueque permite trasformar el espectáculo en manifestación cultural, es decir, en una relación de compromiso recíproco a pesar de las distancias culturales y sociales donde todos los participantes son activos y lo que hacen no es juzgado desde parámetros artísticos.

P. ¿Qué se va a encontrar el público de Rivas en Itsi Bitsi?

R. Espero, un espectáculo que no aburra, que despierte una resonancia particular en cada espectador. Trata del sueño de cambiar el mundo, de abolir la injusticia, de drogas y suicidios. No es ficción, es la biografía de un poeta danés de los años 1960 que se quitó la vida y de su novia que sobrevivió y se volvió una actriz y dramaturga conocida del Odin Teatret: Iben Nagel Rasmussen.

P. En la obra se adaptan formas artísticas tradicionales asiáticas (como la danza Kathakali). ¿Qué aportan al montaje?

R. Los actores del Odin no utilizan técnicas de teatros clásicos asiáticos que necesitan, exactamente como el ballet clásico, años de aprendizaje. Además esos estilos, a causa de su excesiva formalización, se adaptan mal para tratar temas que conciernen nuestra sensibilidad y contingencias contemporáneas: Sida y drogas, divorcios y eutanasia.

P. Itsi Bitsi llega a nuestra ciudad dentro de la programación del festival de Teatro Madrid Sur. Su director, José Monleón, es un decidido defensor del mestizaje de culturas. ¿Tiene sentido, en este tiempo de ‘choque de civilizaciones’, levantar la bandera del diálogo entre razas y culturas?

R. No creo que sean las culturas las que se chocan, sino individuos y grupos que se rebelan a su condición de subordinación y humillación, reivindicando una autonomía económica, política y cultural. Los ejemplos logrados de mestizaje cultural que la historia nos muestra revelan la necesidad de tiempos largos y de una política donde la diversidad no sea demonizada y vivida como una amenaza. El teatro siempre fue un producto de mestizaje cultural incruento, el Odin Teatret con sus miembros, que vienen de cuatro continentes distintos, es uno de los tantos ejemplos. Pero esto es más difícil de conseguir en la realidad de nuestra sociedad contemporánea.